LA FRATERNIDAD, UN DON Y UN COMPROMISO

Dejemos obrar a Dios que para mejor será (B. Faustino Míguez)

lunes, 12 de mayo de 2014

Celebración de la Fiesta de la Vida

Al terminar el Lipdub, juntos celebramos la Vida de la Resurrección de Jesús con una sencilla oración, canciones y, por encima de todo, mucha alegría.
Cada curso recibe una vela pascual que nos acompañará en la oración de la mañana de cada día. Así, la luz de Cristo Resucitado iluminará nuestro trabajo y nuestras vidas.























































Haciendo el Lipdub en la Fiesta de la Vida

Así disfrutamos haciendo el lipdub en la Fiesta de la Vida




















domingo, 11 de mayo de 2014

Domingo del Buen Pastor



En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su Pastor.

Lo primero es “escuchar su voz” en toda su frescura y originalidad. No confundirla con el respeto a las tradiciones ni con la novedad de las modas. No dejarnos distraer ni aturdir por otras voces extrañas que, aunque se escuchen en el interior de la Iglesia, no comunican su Buena Noticia.

Es importante sentirnos llamados por Jesús “por nuestro nombre”. Dejarnos atraer por él personalmente. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas.

Es decisivo “seguir“ a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona. Inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad.

Es vital caminar teniendo a Jesús “delante de nosotros”. No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías.
Esta relación viva con Jesús no nace en nosotros de manera automática. Se va despertando en nuestro interior de forma frágil y humilde. Al comienzo, es casi solo un deseo. Por lo general, crece rodeada de dudas, interrogantes y resistencias. Pero, no sé cómo, llega un momento en el que el contacto con Jesús empieza a marcar decisivamente nuestra vida.
Estoy convencido de que el futuro de la fe entre nosotros se está decidiendo, en buena parte, en la conciencia de quienes en estos momentos nos sentimos cristianos. Ahora mismo, la fe se está reavivando o se va extinguiendo en nuestras parroquias y comunidades, en el corazón de los sacerdotes y fieles que las formamos.

sábado, 10 de mayo de 2014

Feliz Día de la Divina Pastora

Mañana domingo es el Día del Buen Pastor. Por eso, el sábado anterior siempre se dedica a su madre como Divina Pastora o Madre del Buen Pastor. Así que, como Hijas de la Divina Pastora, hoy es también un día de fiesta para todos nosotros.
Bajo su protección de Madre y Pastora ponemos toda nuestra vida, nuestras preocupaciones y sueños, nuestros dolores y nuestras esperanzas. Con confianza de hijos, sabemos que ella siempre está cuidándonos y llevándonos al redil de su Hijo Jesús, el Buen Pastor.





Consagración a la Divina Pastora

Divina Pastora, Madre mía,
yo hija/o  tuya/o me ofrezco a tí
y te consagro para siempre
todo lo que me queda de vida.
Mi cuerpo con todas sus miserias,
mi alma con todas sus flaquezas,
mi corazón con todos sus afectos y deseos.

Todas mis oraciones, trabajos, amores,
sufrimientos y combates;
en especial mi muerte con todo lo que le acompañe,
mis últimos dolores y mi última agonía.

Madre, acuérdate de esta/e  tu hija/o
y de la consagración que te hace.

Y si yo, vencida/o por el desaliento y la tristeza,
llegara alguna vez a olvidarme de tí,
te pido por el amor que tienes a Jesús
me protejas como hija/o tuya/o
hasta que esté contigo en el cielo. Amén