LA FRATERNIDAD, UN DON Y UN COMPROMISO

Dejemos obrar a Dios que para mejor será (B. Faustino Míguez)

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viernes, 27 de noviembre de 2015

¡Felicidades, maestro!



EDUCAR
Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.

Gabriel Celaya

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Cuidar a los maestros


Vocación es sinónimo de llamada.
Un maestro nace en el instante mismo en el que siente que la Vida le hace una llamada a través de los niños.
Ser maestro es decidirse a redescubrir la vida y el mundo, cada día, cada mañana, en los ojos abiertos de los alumnos.
Ser maestra es estar decidida a avivar en cada instante, con la brisa de cada respiración, el fuego de la pasión y de la entrega. La pasión brota espontáneamente cuando se ama lo que se hace.
Un maestro de vocación siente que no ha elegido su profesión sino que la Vida le ha elegido para esta tarea. Una tarea que vive como misión: sabe que lo que le gusta hacer, lo que verdaderamente ama, es también lo que el mundo necesita y le pide.


Un maestro de co-razón sabe postrarse, humildemente, ante la grandeza y sabiduría del alumno que tiene delante.
El de maestro es un oficio peculiar: es médico del alma, enfermero de los pesares del corazón, escultor de caracteres, arquitecto del edificio de la personalidad de sus alumnos, sembrador de futuro, recolector de presente, abogado defensor de las causas nobles y justas que se dirimen en el aula o en el patio de recreo.
Por todo esto, una sociedad sana e inteligente reservaría el magisterio a los mejores: no a los q más saben, sino a los que más aman; no a los más listos, sino a los más sabios.

Todo maestro es un buscador de tesoros, entregado a la aventura de explorar y descubrir las piedras preciosas que contiene el corazón de cada ser humano.
La maestra es capaz de poner los misterios más grandes del universo en la pequeña mano abierta de un niño. Y hacerlos accesibles, no tanto para ser desvelados o comprendidos cuanto para ser amados.

 Cada mañana, las familias entregan lo que más aman en las manos de sus maestros. Cuidar de los maestros es cuidar a ese paciente agricultor que hará posible que cada niño, cada niña puedan ser cosechados por la Vida como fruto abundante, sabroso y que alimenta.



sábado, 31 de agosto de 2013

La mejor manera de quererme...


No deseo grandes cosas ni grandes gestas. Simplemente quiéreme, con detalles pequeños, de esos que casi pasan desapercibidos pero que llenan mi vida de colores nuevos. Ahí es donde descubro que me quieres.
Querido maestro, que casi estás empezando ya a programar y organizar tu curso: no te olvides de "programar" los ratos de silencio y escucha, tu mirada atenta en el recreo, tu mano en mi hombro animándome, tu constancia que siempre cree en mis posibilidades, los desvelos por mis preocupaciones.
Al final de los años, cuando me vaya del colegio (sé que nunca de tu vida...) esos detalles son los que recordaré. Quizás olvide los verbos y sus conjugaciones, los nombres de las épocas prehistóricas, los países que lucharon en las guerras mundiales o el orden de los 10 mandamientos. Pero te aseguro, con todas mis fuerzas, que mi corazón quedará impregnado del cariño que derrochaste tras los pupitres y las tizas.