Hazme cortés con ellos, para que ellos sean conmigo de igual manera. Dame el valor de confesar mis errores, y pedirles perdón cuando comprenda que he cometido una falta. Impídeme que lastime los sentimientos de mis hijos. Prohíbeme que me ría de sus errores, o que recurra a la afrenta y a la burla como castigo. No me permitas que induzca a mis hijos a mentir o a robar. Guíame hora tras hora para que confirme, por lo que digo y hago, que la honestidad es fuente de felicidad.
Modera, te ruego, la maldad en
mí. Evítame que los incomode, y cuando esté malhumorada, ayúdame, Dios
mío, a callarme. Hazme ciega ante los pequeños errores de mis hijos, y
auxíliame a ver las cosas buenas que ellos hacen. Ayúdame a tratar a mis
hijos como niños de su edad, y no me permitas exigirles el juicio y
convicciones de los adultos. Facúltame para no robarles la
oportunidad
de confiar en sí mismos, pensar, escoger o tomar decisiones. Oponte a
que los castigue para satisfacer mi egoísmo. Socórreme, para concederles
todos los deseos que sean razonables, y apóyame, para tener el valor de
negarles las comodidades que yo comprendo que les harán daño. Hazme
justa y ecuánime, considerada y sociable para con mis hijos, de tal
manera que ellos sientan todo mi amor.Amén.
Es muy bonito.
ResponderEliminarPara tenerlo colgado bien a la vista...en la nevera!!
ResponderEliminarHermosa Oración. Mi corazón como madre siente y ruega por los mismos deseos.
ResponderEliminar